La leyenda de la dualidad humana

Leonardo Correa Rodriguez

Estando un anciano con su nieto en la hoguera comienzan a hablar tras haber vivido una injusticia.

El Cherokee mayor le dice a su nieto reflexionando:

“Tengo la sensación de que dentro de mi corazón habitan dos lobos que luchan.

Uno de ellos es negro, está enfadado y lleno de ira. Decide pelear muchas veces sin razón, guiado por la rabia ante el más mínimo contratiempo. Además dentro del lobo negro hay envidia, orgullo y ego sin límite.

El otro es un lobo blanco, rebosa amor, paz y perdón. No le gusta combatir, solo lo hace cuando siente que necesita cuidarse a sí mismo o a los demás. Dentro del lobo blanco hay bondad, humildad, empatía y compasión hacia sí mismo y su entorno.

Ambos lobos, el blanco y el negro, luchan por dominar la batalla dentro de mí.”
El joven tomándose su tiempo para reflexionar, pregunta entonces:

“¿Y cuál de los dos ganará?”

De nuevo el Cherokee anciano toma la palabra y afirma:

“Aquel al que yo alimente”.

El nieto, no contento con la respuesta, añadió:

“¿Cuál vas a alimentar para que se quede en tu corazón?”

El anciano dijo de nuevo:

“Ambos se quedarán en mi corazón y ganarán la batalla”.

Desconcertado el nieto volvió a preguntar:

“¿Cómo es posible que ambos sean vencedores?”

Finalmente el anciano Cherokee añadió:

“El lobo blanco y el lobo negro, aunque a veces luchan, se necesitan el uno al otro. Cada lobo tiene una finalidad y cualidades que preciso para vivir.

El lobo negro tiene mucha astucia, agudeza y capacidad estratégica. Está acostumbrado a la oscuridad y nada más al sentirse herido se despierta para protegerme.

El lobo blanco, por otro lado, me muestra un lado más pacífico de las cosas, lleno de amor y compasión para dar. Tiene una mirada limpia de todo cuanto le rodea.

Si solamente alimento al negro seré incapaz de disfrutar de la vida y las personas que me rodean. Me convertiré en una persona irascible y llena de furia.

Por otro lado, si tan solo alimento al blanco corro el riesgo de quedar desprotegido ante las amenazas, sin capacidad de reacción.

Debo alimentar a ambos por igual para que dejen de luchar entre ellos.

Cada lobo, tanto el negro como el blanco, es útil dependiendo de la ocasión. Por eso, alimentando y cuidando de los dos lobos que habitan en mí podré crear el equilibrio, la paz y la armonía que necesitan y preciso”.

La dualidad del ser humano ha sido presentada en distintas formas en muchas culturas, por lo que es un concepto muy común. 

Leyendo este cuento me gustaría resaltar la importancia de reconocer nuestra dualidad y ver cómo nos resistimos a ella. A su vez ver la importancia de que ambas partes existan y buscar alimentarlas por igual. Al final, el lobo negro no deja de ser una expresión emocional y por lo tanto trae un mensaje adaptativo consigo.

Las emociones en sí mismas no son ‘buenas ni malas’, no entienden de moralidad, pero conocer esas emociones y la forma de utilizarlas adecuadamente, puesto que aunque analicemos el lobo blanco como las emociones positivas, que permite ver el lado bueno de las cosas y de las personas, es la posibilidad de conectarnos y de ser positivos con los demás miembros de la familia, en nuestro caso, de la familia empresaria.

Por el otro lado encontramos el lobo negro, que es la funcion de defensa, que lo hace tal vez de forma incorrecta, pero es la de proteccion, sin embargo entender el alcance de los dos, permite mayor entendimiento de esa cualidad humana.

Es entonces cuando al entender el control de ambos caminos nos comunicamos correctamente con la familia empresaria, cómo hablamos de la empresa, y cómo adoptamos las decisiones, para poder combinar lo mejor de ambos lobos con el mejor resultado para la familia empresaria.

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