Ciclo sin fin 

Leonardo Correa Rodríguez

Los conflictos en la familia empresaria se dan por distintas razones, pero generalmente se propician por la ansiedad en la falta de resolución de los tópicos que amenazan las relaciones empresa, familia y patrimonio, que luego aumenta por la falta de solución; generando la autodestrucción de la mayoría de los sistemas de la empresa familiar.

Lo primero es que las familias en su necesidad de mantener la apariencia de excelentes relaciones evitan la discusión sobre temas que consideran dentro de su imaginario como tabúes, es decir que son controversiales, por lo cual, siempre se quiere evitar cualquier referencia sobre estos temas, sin embargo, es claro, que evitar no soluciona, porque sin el debido tratamiento, el miedo o los problemas evolucionan de forma incorrecta, como un cáncer que degenera los sistemas familiares.

Gráfica: Santiago Dorado, El secreto para resolver conflictos en la empresa familiar, ajustado por Leonardo Correa.

Como es entendible en la gráfica que Santiago Dorado desarrolló, podemos identificar lo siguiente: El inicio se debe a las situaciones no discutidas, temas que afectan, lo que ya indicamos, los temas tabúes, que, sin embargo, a pesar de los delicados que son, es muy probable que por la etapa del negocio o por la generación en que se encuentran no son detonantes aún del conflicto familiar.

Sin embargo, cuando la primera parte de la emoción del negocio se va evaporando, las reglas no escritas pero que se consideraban sagradas, son flexibilizadas o rotas, y se empiezan a experimentar los primeros conflictos socio empresariales.

Ya iniciado los temas objeto de controversias, es claro que el conflicto existe, por lo que en adelante todos los temas se vuelven candentes, las actitudes se analizan con mayor cuidado, se empiezan a ver como un desgaste permanente en la relación cualquier tipo de comunicación, hasta que llega el momento álgido del conflicto, que se degenera en una ruptura de la familia empresaria, afectando a la empresa en su desarrollo. Esta etapa se conoce como el pico del conflicto.

Puede pasar que el conflicto se supere sin ningún tipo de intervención, solo con el pasar del tiempo y la omisión del tema tabú, sin embargo, dicha superación del conflicto es solo superficial, lo que conlleva a una tensa calma, que ineludiblemente se dirigirá al inicio del conflicto, hasta que explote permanente.

Lo que sucede con los conflictos en la empresa familiar es que, sin intervención, se configura lo que podemos definir como un ciclo venenoso que contamina a la familia, a las siguientes generaciones y a la compañía, que desmejora la relación familiar, que conlleva a liquidaciones o escisiones empresariales, y pérdidas económicas, porque la falta de actuación decidida y adecuada dirige al conflicto un punto de no retorno.

Por lo que se evidencia la importancia de tener discusiones sobre los temores válidos y justos sobre la familia y la empresa, así mismo se reclama mayor comunicación y sobre temas que se consideran inherentes a la empresa familiar, como el trabajo en la empresa familiar, la toma de decisiones, la propiedad y demás temas que se definan al interior de la familia.

El mensaje final, es que no hay peor conflicto que el que no se discute, el que se tapa, el que se oculta y el que se espera, equivocadamente, que el tiempo resuelva. Cuando la realidad es que sin la debida intervención el resultado siempre será desastroso para todos los sistemas de la familia empresaria.

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